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Edith Guardo
Santiago del Estero - Argentina

Soy santiagueña. Docente por muchos años. Escribo poesías y cuentos. Me gusta escuchar música. Cantar hasta donde da mi voz. Deseo un mundo más justo y más solidario.
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Últimos comentarios de este Blog

09/05/13 | 09:14: Elena A. Navaro (Falta tiempo para tanto decir) dice:
Exelente tu poesía, exelente letras y muy bien escrita Me encantó. Saludos Elena
04/08/11 | 11:58: mirtha hatun dice:
Muy buena y muy sentida.....entiendo que le hayan puesto música .....la escuche y me gusto mucho
15/02/11 | 21:01: mirtha cristina hatun dice:
Muy bueno.Me ha gustado muchisimo...realmente el recuerdo de su abuela la protegió.....el refugio de la familia.....es lo que deben entender los jóvenes.
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Me interesan los comentarios. Me hacen falta para corregir y saber si hallé el camino; los comentarios serán las luces que me lo indiquen.Gracias desde ya.


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La recorrida (cuento)



 

 

 

Era ya atardecer de otoño y el lugar estaba oscurecido como si se negase a registrar la claridad   aún luminosa de la calle. Silencioso, con el misterio de las cosas que se vislumbran apenas pero no se ven, parecía encogido en sí mismo. Carmen caminó lentamente o con una nueva inseguridad como si no conociese cada rincón, cada mueble, cada adorno. Apenas si había dado unos cuantos pasos a partir de la puerta de entrada  a la que se accedía por la escalera del frente del edificio. Su tentación de buscar la llave de la luz se dejó llevar por otra, la de seguir caminando como para recorrer la  propiedad hacia el fondo. Un departamento extendido a lo largo. Tal vez su lógica fue la de caminar primero hacia el final e ir andando  (¿revisando?) el lugar. Lo hizo y comenzó su recorrido en reversa. Tocaba las paredes como para sentir su textura o buscando en ellas algo reconocible, intangible y, sin embargo, real. Y encendió la primera luz que iluminó levemente el ambiente. Sus pasos siguieron siendo lentos. Era un estar y un no querer estar al mismo tiempo. Pensó en ese aparatito, el teléfono celular que llevaba consigo. Creía recordar que quien había de ser el único ocupante de la casa habría de venir y deseaba que así fuese ya. Que llegase y ocupase su lugar pero desistió de llamarlo con la misma premura con que lo había pensado. Siguió.

La segunda luz ahora. La misma escasa potencia de la anterior. La encendió y otro sector apareció con alguna claridad. Un sofá largo y otros dos que formaban el juego. Una mesita ratona que en otrora ofrecía el juego de café, la caramelera, el cenicero. La miró durante un largo rato, pensando. Y el espejo en la pared reflejó una imagen que, extrañamente, tuvo que reconocer como suya. No pensó en sentarse. No tenía sentido ahora.

Ya faltaba poco para llegar a la puerta de calle. Y a la última llave de luz. Algo se estremeció dentro de ella, algo se negaba al recorrido. No tenía deseos de hacer esa  tarea corta. La sintió como una lenta peregrinación no por esos pisos o entre esas

paredes sino por el tiempo. Por una historia. Abrió la puerta, miró hacia la calle ya oscura y más fría y, cerrándola pensó en la dueña ausente sin aviso, ausente para siempre: “Sólo lo hago por vos” le surgió muy de adentro, sin sonidos. Dolor de ausencia, herida de abandono no cerrada aún. Y encendió la última luz. Su cuerpo se estremeció hasta la última fibra. Algo o alguien pareció salir de un rincón oscuro. Lo percibió como un sujeto pequeño, un enano burlón y grotesco que salió de escape hacia el fondo y Carmen, sin mucha conciencia de ello, corrió por detrás hasta verlo llegar hacia el bajo paredón del fondo y saltar ágilmente un piso debajo donde había un parquecito. El lugar, lleno de gente con chicos en sus juegos, sólo le permitió divisarlo ligeramente y perderlo de vista. Su sobresalto y su miedo se convirtió en coraje cuando le gritó:”si vuelves te mato”.Y luego esa ira repentina se disolvió en llanto liberador como si hubiese espantado con el gesto al fantasma mismo de la muerte. Tomando aire de nuevo se movió en dirección a la salida.

Afuera, las luces de la calle ya se habían encendido.

 

                                                                                           Edith

 

 

 

 

 


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Comentarios de nuestros lectores - Escribí tu comentario
22/04/09 | 06:27: marce dice:
está re lindo el lugar, y las cosas que escribes, ouitas. abrazo marce
pereamarcelo@hotmail.com
 
19/04/09 | 22:20: Julio dice:
Interesante y misterioso, Edith. Me gustó.
julio.carreras@gmail.com
 
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