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Edith Guardo
Santiago del Estero - Argentina

Soy santiagueña. Docente por muchos años. Escribo poesías y cuentos. Me gusta escuchar música. Cantar hasta donde da mi voz. Deseo un mundo más justo y más solidario.
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Últimos comentarios de este Blog

09/05/13 | 09:14: Elena A. Navaro (Falta tiempo para tanto decir) dice:
Exelente tu poesía, exelente letras y muy bien escrita Me encantó. Saludos Elena
04/08/11 | 11:58: mirtha hatun dice:
Muy buena y muy sentida.....entiendo que le hayan puesto música .....la escuche y me gusto mucho
15/02/11 | 21:01: mirtha cristina hatun dice:
Muy bueno.Me ha gustado muchisimo...realmente el recuerdo de su abuela la protegió.....el refugio de la familia.....es lo que deben entender los jóvenes.
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Versos con Historias continúa y concluye el ciclo del "nosismo" iniciado por la autora en su anterio... Ampliar

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Me interesan los comentarios. Me hacen falta para corregir y saber si hallé el camino; los comentarios serán las luces que me lo indiquen.Gracias desde ya.


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NOCHE SERENA . (Cuento)



Noche serena y silenciosa...hasta momentos antes dela inesperada presencia de un cantor.


 

“Mientras la luna serena

baña con su luz de plata,

como un sollozo de pena

se oye cantar su canción;

la canción dulce y sentida

que todo el barrio escuchaba

cuando el silencio reinaba

en el viejo caserón”. (1)

 


José era un hombre sereno. Una mezcla de criollo y español sumamente tranquilo aunque,  ahora acostado, estaba poniendo a prueba su paciencia  un improvisado cantor cuya voz llegaba a su oído y le impedía dormir.

La noche era templada. Había pasado largamente el tiempo pero el solista no daba señales de cansancio. A esa hora ya no había grupos de muchachitos contándose picardías o hazañas; tampoco vecinas sentadas en la vereda, conversando, como última actividad del día. Ninguna voz...sólo la del cantante.

Volvió a escuchar íntegro el canto, un tango de moda. Y oyó la última estrofa:”De pena la linda piba/ abrió bien anchas sus alas/ y con su virtud y sus galas/ hasta el cielo se voló”. Suspiró aliviado. Seguramente era el final de  la serenata no programada. Pero instantes después el cantor volvió a arremeter con la misma canción. Y, luego, otra vez.

Se movió, entonces, el único escucha de la noche. En silencio, salió de su cama para no molestar a su esposa que dormía a su lado, atravesó el patio y, en el mismo, se dirigió al ángulo que daba a la calle, donde estaba ubicado el horno.(Ese que especialmente en los fines de semana era su centro de atención, no porque supiera cocinar sino por lo que cocinaban las mujeres de la casa). Pero  volvamos con él en esa noche.

Parado ya sobre ese horno, miró. Y vio lo que suponía: el hombre estaba parado sobre el puente que, cruzando la acequia, estaba vacío y ahora oficiaba de escenario. La luna llena lo bañaba de luz...además del foco del farol colgado en la esquina. Apoyado en una especie de baranda, cantaba. ¿Sería un enamorado? ¿O alguien que, pasado de copas, se sentía un famoso cantante? ¿Quién podría saberlo? Pero sí vemos a José que,  provisto de su honda y con una buena piedrecilla, apuntó y en alguna parte de su humanidad el hombre del puente acusó el impacto.

Se produjo un instante de silencio. Tanto el agredido como el agresor quedaron en suspenso. El primero miró a su alrededor, a ese gran escenario natural que lo rodeaba y no vio a nadie. Más sorprendido volvió a echar un vistazo, a escrutar, y nada... Entonces, rápidamente, emprendió la retirada y se perdió en la casi oscuridad de la noche. Cantar “Duelo criollo” lo habría hecho sentirse un duelista pero...con fantasmas, no se juega.

1)      

1) Primera estrofa del tango Duelo Criollo, letra de Lito Bayardo.

 

 

          

 

  7- Este fue mi barrio. Atrás en el tiempo, lejano en distancias. Tan atrás como Serafina o José, mi padre. O como Elena, mi madre.

El progreso ocultó la acequia, tumbó los árboles, pavimentó las calles y llevó lejos a la escuelita. Pero los  momentos no se pierden: vagan


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